LA FRAGILIDAD Y EL
MOTOR DE CAMBIO
En
los últimos años de mi vida he visto la importancia de disfrutar cada día como
si fuera el último, saber que por millones de razones diversas uno más de
quienes compartimos este espacio vital se ha ido hoy, ofrece una panorámica
global de lo que es la vida, de la fragilidad del ser humano.
Cada
uno somos como somos, trabajadores, luchadores, necios, positivos, negativos,
admiradores de la naturaleza o amantes de los libros y del calor del hogar,
cada uno somos quienes hasta el día de hoy hemos logrado ser y hemos enfrentado
las cosas de la forma en que hemos podido, cada uno somos individuos.
Sin
embargo, como individuos formamos parte de una sociedad en la que es difícil
darse el tiempo para analizar lo que sucede, como sucede o por que sucede… una
sociedad en la que cada día las cosas
están dadas por hecho y por ello no nos damos cuenta de que probablemente las
personas a nuestro alrededor y/o nuestros seres queridos no reciben de nuestra
parte un beso o un abrazo, no escuchan un te quiero, un gracias, o un perdón, bajo
el supuesto de:
“Ellos
ya lo saben”, “el sabe que lo quiero”, “el
sabe que le agradezco por todo lo que ha hecho por mi durante estos años”, sin
embargo es poca la gente que se atreve y lo dice de frente.
Aceptar
nuestra fragilidad es esto, es poder decir lo que sentimos, compartirlo, la
dificultad está en que al hacerlo aceptamos esa fragilidad, esa posibilidad de
ya no estar aquí que el ser humano tiene y que es parte nuestra, parte de
cualquier ser vivo de este planeta.
¿Por qué si forma
parte de nosotros negarla?
¿Por que evitar
entrar en contacto con nuestra fragilidad y no por el contrario aprovecharla
para hacer el bien a los demás?
Para
decirle a un compañero de trabajo o al chofer del autobús al que subo todos los
días que es alguien importante en mi vida, que sin el mis días no serían los
mismos, decirle a la persona con la que comparto la cama cada noche que sin
él/ella mi vida no sería igual… decirle a los hijos o hermanos, a nuestros
seres queridos que canción nos gustaría que pusieran en la misa si hubiéramos
fallecido o donde nos gustaría que estuvieran nuestros restos si ya no
estuviéramos aquí.
La
muerte forma parte de nosotros y en lugar de un enemigo, es un aliado. Es el
poder aceptarla como una parte nuestra el motor que puede revolucionar la fuerza de amar más
intensamente, de hacer el bien a los demás y de saber que cada día que estoy en
esta vida es irrepetible, que cada momento no volverá nunca atrás y que cada
suspiro debe de estar lleno de esfuerzo y ganas de disfrutar de todo aquello
que tengo, de sobrellevar inclusive el sufrimiento de un momento difícil
sabiendo que con ese motor podré superarlo y trascender al dolor.
Con
dicho pensamiento termino, deseando que los seres humanos podamos crecer con el
paso del tiempo como sociedad, aceptando que nuestra fragilidad es nuestra
mayor fortaleza.
“Los
grandes cambios en la vida no solo suceden, se crean“.
Adrián
Chaurand.
Puedes también visitar mi blog como psicólogo
www.tanatologiayduelo.blogspot.es
o directamente desde la vista de mi perfil.
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