sábado, 4 de mayo de 2013

LA FRAGILIDAD DEL SER HUMANO


LA FRAGILIDAD Y EL MOTOR DE CAMBIO



En los últimos años de mi vida he visto la importancia de disfrutar cada día como si fuera el último, saber que por millones de razones diversas uno más de quienes compartimos este espacio vital se ha ido hoy, ofrece una panorámica global de lo que es la vida, de la fragilidad del ser humano.

Cada uno somos como somos, trabajadores, luchadores, necios, positivos, negativos, admiradores de la naturaleza o amantes de los libros y del calor del hogar, cada uno somos quienes hasta el día de hoy hemos logrado ser y hemos enfrentado las cosas de la forma en que hemos podido, cada uno somos individuos.

Sin embargo, como individuos formamos parte de una sociedad en la que es difícil darse el tiempo para analizar lo que sucede, como sucede o por que sucede… una sociedad en la que  cada día las cosas están dadas por hecho y por ello no nos damos cuenta de que probablemente las personas a nuestro alrededor y/o nuestros seres queridos no reciben de nuestra parte un beso o un abrazo, no escuchan un te quiero, un gracias, o un perdón, bajo el supuesto de:

“Ellos ya lo saben”,  “el sabe que lo quiero”, “el sabe que le agradezco por todo lo que ha hecho por mi durante estos años”, sin embargo es poca la gente que se atreve y lo dice de frente.

Aceptar nuestra fragilidad es esto, es poder decir lo que sentimos, compartirlo, la dificultad está en que al hacerlo aceptamos esa fragilidad, esa posibilidad de ya no estar aquí que el ser humano tiene y que es parte nuestra, parte de cualquier ser vivo de este planeta.


¿Por qué si forma parte de nosotros negarla?


¿Por que evitar entrar en contacto con nuestra fragilidad y no por el contrario aprovecharla para hacer el bien a los demás?


Para decirle a un compañero de trabajo o al chofer del autobús al que subo todos los días que es alguien importante en mi vida, que sin el mis días no serían los mismos, decirle a la persona con la que comparto la cama cada noche que sin él/ella mi vida no sería igual… decirle a los hijos o hermanos, a nuestros seres queridos que canción nos gustaría que pusieran en la misa si hubiéramos fallecido o donde nos gustaría que estuvieran nuestros restos si ya no estuviéramos aquí.

La muerte forma parte de nosotros y en lugar de un enemigo, es un aliado. Es el poder aceptarla como una parte nuestra el motor  que puede revolucionar la fuerza de amar más intensamente, de hacer el bien a los demás y de saber que cada día que estoy en esta vida es irrepetible, que cada momento no volverá nunca atrás y que cada suspiro debe de estar lleno de esfuerzo y ganas de disfrutar de todo aquello que tengo, de sobrellevar inclusive el sufrimiento de un momento difícil sabiendo que con ese motor podré superarlo y trascender al dolor.

Con dicho pensamiento termino, deseando que los seres humanos podamos crecer con el paso del tiempo como sociedad, aceptando que nuestra fragilidad es nuestra mayor fortaleza.



“Los grandes cambios en la vida no solo suceden, se crean“.

Adrián Chaurand. 





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